Era tan pobre, tan pobre que solo era "po".
 
  Era tan lento, tan lento que corrió una carrera él solo y llegó el último.
 
  Era tan alto, tan alto que cuando comía yogures le llegaban caducados al estómago.
 
  Era una adivina tan buena, tan buena que aparte de adivinar el futuro adivinaba también el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo.
 
    Era tan viejo, tan viejo que le seguían los buitres.